Jefte hizo una promesa a Dios, en el versículo 30-31 dijo. "Si entregares a los amonitas en mis manos, cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto." La palabra "en holocausto" en hebreo es "´olah", lo cual quiere decir "ofrenda que sube", esto demuestra que el sacrificio tenía que ser real, Jefté entendía muy bien esto, por esto mismo él se puso triste cuando vió que su hija salió para recibirle después de su victoria. "Y cuando él la vio, rompió sus vestidos. diciendo: !Ay, hija mía! en verdad me has abatido, y tu misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme" (v. 35).
El dolor de Jefté fue peor aún cuando su hija estubo de acuerdo con la promesa que su padre había hecho a Jehová V.36. La hija de Jefté pidió nu plazo para llorar su virginidad v. 37, por cuanto no había mayor desgracia para una mujer hebrea que la de morir sin hijos.