85. Lecciones de Gracia de la Paraábola del Hijo Pródigo

Esta historia tan familiar representa el amor de Dios hacia los pecadores, y efectivamente es el punto principal de la parábola, pero aquí tenemos mucho que aprender acerca de la magnífica gracia de Dios. En el contexto, Jesús les contesta a los Fariseos, quienes critican Su amor por los pecadores (Lucas 15:2-3), con tres historias. La historia del hijo perdido especialmente ilustra el amor de Dios por los pecadores como un amor salvador, sorprendente, y malentendido.

Algunos se preguntan si la historia es acerca de pecadores no salvos que se acercan a Dios, o acerca de Cristianos pecadores siendo restaurados. Sin duda, la audiencia principal fueron los Fariseos dentro del contexto de la nación judía y su rechazo de Jesús como el Mesías. Dios recibe a aquellos judíos que de dentro de la nación rebelde se van a acercar a Él. Pero la historia sólo se registra en Lucas, un libro escrito principalmente a los gentiles que también necesitan conocer el amor del Padre para ellos. Cualquiera que peque en contra de Dios, ya sea judío, Cristiano, o incrédulo, necesita saber el amor de Dios y su aceptación. No debemos de perder de vista el mensaje principal, que es que Dios ama a aquellos que pecan, los perdona, los restaura, y se regocija con ellos. En esta parábola aprendemos mucho acerca de esta gracia.

La Gracia es Arriesgada. Para que podamos entender la gracia perdonadora del Padre, debemos primero ver su gracia inicial al darle a su hijo la libertad de tomar malas decisiones. Ya que el padre obviamente representa a Dios, ¿esto no nos dice que Dios nos creó con la libertad de tomar decisiones? ¿Existe la posibilidad de que el amor reciproco se encuentre bajo cualquier otra condición? El amor y la gracia son arriesgados. Este padre puede decidir amar, pero no que lo amen. El amor ofrecido no siempre es correspondido. No estamos pre-programados como robots, sino que somos agentes libres con una responsabilidad moral. Esto destruye la teología del determinismo que enseña que todas las acciones están pre-ordenadas, Dios ama sólo a algunos, y estos no pueden resistir Su voluntad. Dios prefiere arriesgarse a que Su amor gratuito sea rechazado a tener una predeterminada sumisión a Su amor forzado, porque el amor voluntario le da la gloria a Él.

La Libertad Dignifica. Como agente moral libre, el hijo vagabundo toma decisiones que son permitidas por su padre. El padre lo pudo haber encadenado a un poste para que no se fuera, pero eso hubiera sido denigrante. No sólo lo deja ir, sino que le da su herencia. Aun en el pecado, la dignidad humana del hijo se preserva al ejecutar su prerrogativa moral como uno hecho a la imagen de Dios. Dios es libre y ha creado al hombre para compartir esa libertad. El hombre no está atado a una voluntad impuesta por Dios, como enseña el Calvinismo. Esto haría a Dios responsable por nuestro pecado. Este hijo, hecho a la imagen de Dios, retiene lo suficiente de la imagen de Dios como para darse cuenta de que no pertenece al muladar de la pocilga de cerdos. Él se levanta y regresa a su padre.

La Gracia Nunca Cancela la Relación. Las decisiones del hijo no le permita negar la realidad de la relación padre-hijo. Contrario a las enseñanzas Arminianas, el hijo siempre sigue siendo hijo. Él puede rechazar a su padre, pero Su padre nunca le rechaza. Él se pudo haber ido «lejos a una provincia apartada», pero no pudo errar hasta salirse de su relación filial o vagar más allá del alcance del amor de Dios.

Arrepentimiento Es un Cambio de Parecer. Cuando el hijo se da cuenta de qué tonta fue su decisión de vivir en libertinaje, Jesús describe un momento de ‘¡Aha!’ cuando está en el muladar: ‘volviendo en sí’ (RVR1960, 15:17; NVI, CST, BLP, BLPH, RVC ‘recapacitó’). En otras palabras, él tuvo un cambio de parecer; él se arrepintió. La descripción en el texto muestra claramente su arrepentimiento. El hijo cambia su manera de pensar mientras está en el lodazal. Como resultado de su arrepentimiento, él se levanta y se encamina a casa. Vemos una clara relación, pero también una clara distinción, entre el momento del arrepentimiento y el subsecuente resultado del arrepentimiento, o la raíz y el fruto.

El Amor y la Gracia de Dios Excede Nuestro Pecado. Cuando el hijo ya está cerca de su casa, su padre lo ve y corre hacia él. Aunque el hijo ha pecado grandemente y se ha alejado de la voluntad de su padre, él nunca estuvo separado del amor de su padre. El amor del padre es tan grande que no sólo lo perdona, sino que hace una celebración en su honor. La aceptación del padre muestra una gracia sorprendente; la celebración muestra una gracia abundante.

Muerte es Separación, no Total Inhabilidad para Responder. El amor del padre se regocija en un hijo que «muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado” (Lucas 15:32). A los Calvinistas les gusta referirse a la resurrección de Lázaro en Juan 11 para decir que «muerte» significa la total inhabilidad para responder, como con un cadáver. Aquí, vemos que «muerte» se usa como leguaje figurativo, pero para representar la separación del padre, no la total inhabilidad para responder. Como Adán después de pecar en el Jardín, el hijo pródigo tuvo la habilidad de responder a la voluntad de Dios. Aquellos que están muertos en pecado, aunque están separados de Dios, retienen restos de la imagen de Dios.

Gracia Significa que Ya No Tenemos que Correr Más. Después de regresar a casa y ver el amor y la gracia perdonadora de su padre, podemos conjeturar que el hijo se da cuenta de que ya no necesita volverse a ir de casa. Él está a salvo en el amor de su padre. Él es libre de vivir un futuro nuevo.

Algunos No Van a Entender la Gracia de Dios. El hermano mayor, quien era un hijo fiel, resiente la gracia demostrada hacia su hermano pródigo (Lucas 15:25-30). El hermano mayor está dependiendo de su propio desempeño externo para ganarse el favor de su padre, y en verdad que lo estaba haciendo, pero el amor del padre va más allá de la recompensa merecida para mostrar la gracia inmerecida. Evidentemente, el hermano mayor nunca ha tenido necesidad de experimentar la gracia de su padre, por eso no la comprende.

La Gracia de Dios se Sigue Malentendiendo. Ambos hermanos son «pródigos» a la luz de la gracia de Dios, y esto se refleja en su manera de pensar equivocada. El hermano menor piensa que si él regresa a casa y promete ser bueno y servir, él se va a ganar el favor de su padre (Lucas 15:19). El hermano mayor piensa que porque él ha sido bueno y ha servido, él se merece el favor de su padre (Lucas 15:29-30). Uno condiciona la gracia a una promesa de desempeño; el otro condiciona la gracia a un desempeño humano comprobado. Uno piensa que el padre le va a deber; el otro piensa que el padre ya le debe. Ninguno comprende la magnificencia de la gracia incondicional sin el desempeño humano. El amor y la gracia triunfan por encima del desempeño humano, ya sea bueno o malo.

Conclusión

La gracia nos muestra que Dios, así como este padre, nunca va a dejar de amar y de perdonar a los pecadores. Aún si pecamos y recaemos, Dios nunca nos va a echar fuera. Esto es muy diferente a la creencia Arminiana de que un creyente puede pecar, perder su salvación, y volver a ser salvo-entonces peca otra vez y vuelve a ser salvo. Esto también es diferente a la creencia Calvinista de que una persona no es realmente un hijo de Dios a menos que persevere fielmente hasta el final de su vida. El Arminiano puede tener la seguridad hoy, pero no necesariamente mañana; el Calvinista tiene la seguridad de que los elegidos serán salvos hoy, pero no tiene la seguridad de que es uno de los elegidos a menos que fielmente persevere hasta el último momento de su vida. Solo la gracia de Dios es gratuita y puede simplemente decir, ‘¡Tú eres amado y siempre eres bienvenido a casa!’

Charlie Bing

Fundador del ministerio GraceLife.

El Dr. Bing tiene su Th.M. y Ph.D. de Dallas Theological Seminary. Fue pastor de la iglesia Burleson Bible Church en Texas por 19 años antes de transicionarse a su role actual de director del ministerio GraceLife. Ha servido como profesor adjunto de estudios biblicos en la universidad LeTouneau desde el año 1992 y fué presidente de la Free Grace Alliance.

Es autor de libros como Lordship Salvation: A Biblical Evaluation and Response y el libro traducido al espñol llamado  Simplemente por gracia.