Escena 46 – EL SEGUNDO HOMBRE

Satanás no estaba contento de ver a este Hombre perfecto viviendo en su reino. Pero el diablo tenía una estrategia. Así como había tentado al primer hombre a pecar, ahora intentaría conseguir que este Hombre pecara.

Satanás quería poner a Jesús bajo su control, así como hizo con Adán. Si el Hijo de Dios podía ser tentado a pecar, no estaría capacitado para salvar a su pueblo de sus pecados.

”Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” (Mateo 4:1-3).

Jesús tenía hambre, pero no obedeció al diablo. No actuaría fuera de la voluntad de su Padre ni usaría su poder infinito para satisfacer sus deseos humanos. Para combatir al diablo, Jesús citó de la Torá de Moisés:

”…Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4; Deuteronomio 8:3).

En su orgullo estúpido, el diablo intentó otra vez tentar al Santo.

”Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.” (Mateo 4:8-9).

Cuando Adán pecó, la humanidad perdió su derecho a gobernar la tierra. Satanás robó el dominio del mundo y se hizo rey. Ahora, el Rey de gloria estaba en la tierra para recuperar el dominio, pero no lo haría postrándose ante aquel a quien había venido a aplastar.

”Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.” (Mateo 4:10).

Finalmente, el diablo dejó a Jesús. Satanás nunca había tentado a nadie como Él, un hombre que no tenía el deseo ni la capacidad de pecar. Jesús era diferente a Adán y a sus descendientes.

”El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.” (1 Corintios 15:47).

Adán fue el primer hombre perfecto; Jesús fue el segundo.

Cuando Satanás tentó a Adán a pecar, Adán perdió y Satanás ganó. Cuando Satanás intentó conseguir que Jesús pecara, Satanás perdió y Jesús ganó.

El primer hombre nos llevó al reino de Satanás de pecado y muerte. El Segundo Hombre vino a sacarnos de ahí.


Esto ha sido una porción (usado bajo permiso del autor) del libro «Rey de Gloria» narrado por Paul D. Bramsen 
(nota: el uso de negrillas, cursivas y algunos cambios de versión de la Biblia son nuestra y no del original) 
Creditos:  2019 © ROCK International www.king-of-glory.com


Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.(Tito 2:11-14)