Escena 56 – EL REY ENTRA EN JERUSALÉN

Todo iba conforme al plan. Al acercarse a Jerusalén, el Señor envió a dos de sus discípulos a hacer un recado.

«Vayan a la aldea que está enfrente y, al entrar en ella, encontrarán atado a un burrito en el que nadie se ha montado. Desátenlo y tráiganlo acá. Y si alguien les pregunta: ‘¿Por qué lo desatan?’, díganle: ‘El Señor lo necesita.’ «

Fueron y lo encontraron tal como él les había dicho. Cuando estaban desatando el burrito, los dueños les preguntaron: –¿Por qué desatan el burrito?
–El Señor lo necesita –contestaron. Se lo llevaron, pues, a Jesús. Luego pusieron sus mantos encima del burrito y ayudaron a Jesús a montarse.

A medida que avanzaba, la gente tendía sus mantos sobre el camino. Al acercarse él a la bajada del monte de los Olivos, todos los discípulos se entusiasmaron y comenzaron a alabar a Dios por tantos milagros que habían visto. Gritaban: –¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! –¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!

Algunos de los fariseos que estaban entre la gente le reclamaron a Jesús: –¡Maestro, reprende a tus discípulos!
Pero él respondió: –Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras.»
 (Lucas 19:30-40 NVI).

¡Qué Rey tan diferente!

El Mesías-Rey no asaltó la capital con el sonido de trompetas y un  ejército poderoso. No entró cabalgando sobre un corcel de guerra.

Entró montado sobre un humilde burro, joven e indomado (que normalmente hubiera dado coces y brincos), un animal con la marca distintiva de una cruz sobre su espalda y hombros, y más importante aún, el único que podía cumplir lo que el profeta Zacarías había escrito quinientos años antes:

”Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.” (Zacarías 9:9).

Por qué no montó el Mesías-Rey un poderoso caballo de guerra al entrar a Jerusalén? Porque no había venido para salvar al pueblo de sus opresores romanos.

Había venido para salvar a su pueblo de sus pecados.


Esto ha sido una porción (usado bajo permiso del autor) del libro «Rey de Gloria» narrado por Paul D. Bramsen 
(nota: el uso de negrillas, cursivas y algunos cambios de versión de la Biblia son nuestra y no del original) 
Creditos:  2019 © ROCK International www.king-of-glory.com


Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.(Tito 2:11-14)