Escena 64 – EL REY ES SEPULTADO

Jesús de Nazaret estaba muerto. Para asegurarse, un soldado clavó su lanza en el costado de Jesús. Al instante le brotó sangre y agua.

Las esperanzas de los discípulos también estaban muertas. Al pensar que Jesús tenía que haber aplastado a los romanos y establecido su reino en la tierra, no habían entendido todavía su promesa de resucitar al tercer día.

Normalmente, se lanzaban los cadáveres de los crucificados a un vertedero de basura fuera de la ciudad o en una fosa común. Sin embargo, no fue así con el cuerpo de Jesús. Setecientos años antes, el profeta Isaías había escrito:

”Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte;…” (Isaías 53:9).

Dios planeó que su Hijo fuese sepultado en una tumba de honor.

”Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús.
Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.”
 (Mateo 27:57-58).

Antes de la muerte de Jesús, José de Arimatea y su amigo Nicodemo habían sido seguidores secretos de Jesús el Mesías. Temían a los líderes religiosos. Pero después de ver a Jesús sufrir en la cruz, ya no tuvieron miedo. Así que se llevaron el cuerpo de Jesús, lo lavaron y lo envolvieron en tiras de lino limpio junto con unos 35 kilos de mirra, la misma clase de especia costosa para embalsamar que los magos habían regalado al niño Jesús. Luego, pusieron el cuerpo en la tumba nueva del propio José. Después de hacer rodar una piedra enorme ante la puerta, se fueron a casa.

Fue una sepultura real, digna de un rey.

A la mañana siguiente, los líderes religiosos fueron a ver a Pilato.

”Le dijeron: —Señor, recordamos lo que dijo una vez ese mentiroso cuando todavía estaba con vida: “Luego de tres días resucitaré de los muertos”.
Por lo tanto, le pedimos que selle la tumba hasta el tercer día. Eso impedirá que sus discípulos vayan y roben su cuerpo, y luego le digan a todo el mundo que él resucitó de los muertos. Si eso sucede, estaremos peor que al principio.
Pilato les respondió: —Tomen guardias y aseguren la tumba lo mejor que puedan.
Entonces ellos sellaron la tumba y pusieron guardias para que la protegieran.”
 (Mateo 27:63-66 NTV).

Mientras tanto, ¿qué pasaba con el cuerpo de Jesús dentro del sepulcro?

Nada.


Esto ha sido una porción (usado bajo permiso del autor) del libro «Rey de Gloria» narrado por Paul D. Bramsen 
(nota: el uso de negrillas, cursivas y algunos cambios de versión de la Biblia son nuestra y no del original) 
Creditos:  2019 © ROCK International www.king-of-glory.com


Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.(Tito 2:11-14)