Escena 69 – LA CELEBRACIÓN DE VICTORIA

Imagina el esplendor, los colores, la música, la emoción. Cien millones de ángeles hablan entre ellos: ¡El Rey vuelve a casa! Pero tendrá otro aspecto. ¡El que creó al hombre a imagen de Dios llevará la imagen del hombre para siempre!

Un silencio desciende sobre la ciudad celestial.

De repente, se rompe el silencio con un coro majestuoso de trompetas, seguido de una proclamación atronadora:

”¡Ábranse, portones antiguos! Ábranse, puertas antiguas, y dejen que entre el Rey de gloria.
¿Quién es el Rey de gloria?
El SEÑOR, fuerte y poderoso; el SEÑOR, invencible en batalla.
¿Quién es el Rey de gloria?
El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales, él es el Rey de gloria.”
 (Salmo 24:7-8, 10 NTV).

Las puertas se abren de par en par y, entre los aplausos estruendosos del cielo, entra el Campeón, el Cordero, el Hijo del Hombre con cicatrices de guerra: ¡Jesús! Pasa a través de la multitud que le adora hasta el trono de su Padre. Se gira, contempla la raza redimida de Adán y se sienta.

Misión cumplida.

Más tarde, los ciudadanos del cielo cantan este nuevo cántico a su amado Rey:

“…Digno eres de recibir el rollo escrito y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado, y con tu sangre compraste para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación.” (Apocalipsis 5:9 NVI).

Luego, los ángeles rodean el trono, alabando a Dios y diciendo:

”…¡Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado, de recibir… la honra, la gloria y la alabanza!” (Apocalipsis 5:12 NVI).

En el mundo hoy, la mayoría de los descendientes de Adán siguen cautivos del reino condenado de Satanás de pecado y muerte. Pero hay libertad al alcance. Por su muerte, sepultura y resurrección, el Señor Jesús ganó la batalla definitiva. Dice a todos los que confían en Él:

”No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre, hay lugar más que suficiente… Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy.

…Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.” (Juan 14:1-3, 6 NTV).


Esto ha sido una porción (usado bajo permiso del autor) del libro «Rey de Gloria» narrado por Paul D. Bramsen 
(nota: el uso de negrillas, cursivas y algunos cambios de versión de la Biblia son nuestra y no del original) 
Creditos:  2019 © ROCK International www.king-of-glory.com


Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.(Tito 2:11-14)