Una respuesta al artículo escrito por John MacArthur «Una retrospectiva de 15 años en la controversia del Señorío»

(El artículo en cuestión fue publicado originalmente en la página de John MacArthur, aquí)

Mi intención es demostrar que la enseñanza de MacArthur no se sostiene bíblicamente y altamente engañoso.  Para simplificar, incluiré todo el texto del artículo y agregare mis comentarios en rojo.  

Ya han pasado 15 años desde que El Evangelio Según Jesucristo fue publicado por primera vez y el señorío de Cristo se convirtió en objeto de un intenso debate entre los evangélicos. Ese libro defiende la simple propuesta de que el Evangelio es una llamada a rendirse al señorío de Cristo con fe humilde y arrepentida. PRIMERAMENTE, el Evangelio conforme a las Escrituras es que es «que Cristo murio por nuestros pecados, fue sepultado y resucito al tercer dia» (1 Cor 15:3-4). El Evangelio no es una llamada de lo que hace la persona, el Evangelio es la proclamación de lo que Cristo YA HIZO (Rom 5:8). 

Mi editor asignó originalmente El Evangelio según Jesucristo a su departamento académico. Ellos tenían grandes expectativas sobre el libro desde el comienzo; y en un principio pensaron que podría vender hasta 30.000 ejemplares – un número inusualmente alto para un libro académico del estilo. Pero superó los 100.000 en ventas en unos pocos meses; y en un par de años alcanzó el cuarto de millón de copias. En la actualidad, hay alrededor de medio millón de copias en circulación; y el libro sigue siendo publicado. Eso casi no tiene precedentes para un libro polémico que trata de un tema teológico.

Cuando escribí el libro, esperaba que fuera un poco controversial, por supuesto, porque yo estaba defendiendo una opinión que unos líderes cristianos respetados, (incluyendo Charles Ryrie, John Walvoord y Zane Hodges) ya habían declarado como el «señorío de la salvación.» Pero confieso que no esperaba la tormenta de intenso debate que ocasionó. La polémica pareció dominar el mundo evangélico durante varios años después de la publicación del libro. Los que entienden el mensaje del Evangelio de la gracia, saben que lo que enseñe el ‘Señorio para Salvación’ es algo agregado a lo que enseña la Escritura. Es de esperarse que hayan muchos que se nieguen a aceptar esta enseñanza. 

La mayoría de mis oponentes teológicos en el debate acerca del señorío eran compañeros evangélicos conservadores que habían sido mis amigos y aliados en controversias anteriores sobre el movimiento carismático y la infalibilidad de las Escrituras. Eran hombres que yo respetaba profundamente (y todavía aprecio altamente la mayor parte del trabajo que han hecho). 

Pero ellos estaban promoviendo una visión del Evangelio que, desde una perspectiva bíblica (??), parecía gravemente errónea. Insistían que en el Evangelio no hay lugar para la proclamación del señorío de Jesús (esto es una falsa representación de las personas antes mencionadas y con certeza estarian ofendidos que se les represente de esta manera. Ej Ryrie). Que los que llaman a los infieles (aqui se ve una sutileza de condicional a continua fidelidad y no meramente incredulidad) a rendirse a la autoridad de Cristo están predicando un Evangelio de obras (claro! Pues el requerir rendirse a la autoridad de Cristo no es el Evangelio, peor aún, es requerir algo que el no-regenerado pueda hacer jamás y la Biblia nunca lo enseña como requisito a la salvación (Efe 2:8-9, Juan 3:16-18, Juan 3:36, Juan 5:24, 1 Juan 5:13, Tito 3:5). Enseñaron que el arrepentimiento es un aditamento falso (ninguno de los anteriormente mencionados enseña que el arrepentimiento no sea necesario para ser salvo y peor y aun lo que realmente importa es que la Bibla lo requiere, pero entendiendo lo que significa la palabra METANOIA (cambio de mentalidad). Es de mencionar que el Evangelio de Juan, escrito para que crean para tener vida eterna (Juan 21:30) no menciona la palabra arrepentimiento ni una sola vez) al mensaje del Evangelio (en todo caso, se le manda al incrédulo a arrepentir despues de proclamar el Evangelio como respuesta al mensaje. Hech 20:20-21). Se oponían a cualquier tipo de evangelismo que emplea el lenguaje de negarse a sí mismo (claro! porque no es el Evangelio! 1 Cor 15:1-4), tomar una cruz y seguir a Cristo (cf. Mateo 16:24, Marcos 8:34, Lucas 9:23) (estos versículos no hablan de requisitos para ser salvo!). Declararon que la devoción a Cristo, el amor por Él y la obediencia a Sus mandamientos son todos asuntos que atañen al discipulado en lugar de la fe salvadora (fe salvadora es un termino inventado por los que enseñan un falso señorio. La Biblia nunca difiere entre verdadera fe y falsa fe). Fe, dijeron, no es más que la aceptación de la salvación como un don gratuito e incondicional (asi lo dice en Efe 1:13, Hech 16:31,  – y retrataron al discipulado como un compromiso de segundo nivel (Col 2:6, Heb 12:1-2, Gal 5:16 no dicen que el discipulado es un compromiso, sino un andar por fe). Por lo tanto, de acuerdo con su punto de vista, el Evangelio nos presenta a Jesús únicamente como Salvador, no como Señor (El termino Cristo es Mesias del Antiguo Testamento y conlleva en si la persona del Salvador, que es Dios hecho hombre y Señor de Señores conforme a lo profetizado. Es esencial entender quien es el Salvador y lo que hizo y eso es la proclamación del Evangelio).

Casi todos los principales defensores del Evangelio del no-señorío estaban asociados con el Seminario Teológico de Dallas. De hecho, el Dr. James M. Boice, que escribió vehementemente en defensa de la «salvación por Señorío» mucho antes de entrar en la disputa, se refirió a su punto de vista como «la doctrina de Dallas.» (irrelevante)

La historia de esta doctrina en el Seminario de Dallas se puede encontrar en el fundador Lewis Sperry Chafer. La doctrina aparentemente surgió de los torpes intentos de Chafer de desarrollar una soteriología dispensacionalista única. Chafer (junto con otros de los primeros dispensacionalistas, incluyendo a C. I. Scofield) estaba tan afanado por eliminar todo vestigio de la ley de la dispensación de la gracia que adoptó una especie de antinomismo. De esa semilla brotó el Evangelio sin señorío. (irrelevante. La defensa debe ser bíblica)

Al parecer, dicha doctrina ya no domina Seminario de Dallas de la manera que lo hizo una vez, pero la controversia sobre el tema no ha desaparecido. Se ha visto en el último año la publicación de algunos libros nuevos que quieren hacer resurgir ese punto de vista, tratando de restablecer el debate una vez más (que bien! Pues esta equivocado enseñar que el evangelio es rendirse, compromiso, pedir, rogar, arrepentir (lamentarse), prometer nada. El Evangelio nada tiene que ver con la actuación de la persona sino lo que Dios hizo por el hombre por medio de la persona y obra de Cristo en la cruz. Si la cree, es salvo y es por gracia no por alguna obra). Al menos una organización, la Sociedad Evangélica de la Gracia, fue fundada en medio de la controversia hace quince años; y publica periódicamente una revista y un boletín dedicado a la defensa de la teología del no-señorío. La pregunta, evidentemente, sigue siendo incierta para muchos. 

Mi punto de vista sobre el «señorío de la salvación» no ha cambiado; ahora veo el problema como algo más grande y de mayor alcance que cuando escribí El Evangelio según Jesucristo. Hay mucho más en juego que la simple pregunta de cómo anunciamos el Evangelio. La cuestión del señorío tiene serias consecuencias para una serie de puntos cruciales de la teología. 

 

La Gracia

La doctrina de la gracia, por ejemplo, se ve profundamente afectada por la enseñanza del no-señorío. Los defensores del Evangelio sin señorío a menudo se refieren a sus enseñanzas como la «Teología de la Gracia» y a su movimiento como » el Movimiento de la Gracia.»  Están convencidos de que sólo su sistema preserva el mensaje del Evangelio de la gracia. Esto es precisamente por lo que insisten en que cada opinión contraria es una especie de salvación por obras. (bíblicamente, o bien es por obras o es por gracia Rom 11:6)

Pero ellos están trabajando con un concepto de la «gracia» que no es bíblico. La gracia no es un indulto liberal o una indulgencia pasiva que simplemente tolera y convive con el pecado (interesantemente asi lo acusaban a Pablo por predicar el Evangelio. Rom 3:7-8). La gracia divina no garantiza el cielo en la otra vida, mientras que pasa por alto las iniquidades de esta vida. La gracia auténtica (veamos mas adelante a lo que realmente se refiere a ‘gracia’) es el favor inmerecido de Dios hacia los pecadores, librándolos del poder así como de la pena del pecado (Romanos 6:14). La gracia es dinámica, «enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente» (Tito 2:12).

Por otra parte, la gracia no es sólo la respuesta de Dios a la iniciativa del pecador (versículos??). Todo lo contrario. Porque Él es misericordioso, Dios toma la iniciativa, trayendo (si, por medio de Cristo levantado trae a todos, pero no todos responden creyendo en el. Juan 12:32), sino al pecador (Juan 6:44, 65), otorgando arrepentimiento (Hechos 3:26; 5:31; 11:18) y despertando el corazón a la fe (Hechos 13:48; 16:14). Todos los aspectos de la respuesta del creyente – la convicción, el arrepentimiento y la fe – son el resultado de la obra de gracia de Dios en el corazón. «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto (la salvación) no de vosotros, pues es don de Dios» (Efesios 2:8). (Esto es una tergiversación de lo que enseña la Biblia y no esta dentro del propósito de esta refutación)

La gracia de Dios se basa en la expiación de Cristo por el pecado, que fue incomparablemente costosa. De hecho, la muerte de Cristo por los pecadores es la expresión suprema de la gracia divina. Es impensable que Dios fuera a sacrificar a Su hijo para comprar el cielo (?el cielo fue comprado? El cielo es donde Dios habita! ¿Porque habría de comprarse algo cuando fue Su justicia la que fue transgredida?) para los pecadores (la Biblia enseña que el pecado y la condenación fueron pagados porque el hombre peco contra Dios y por ello, por medio de la fe en Cristo tiene libre acceso al trono de la gracia (Heb 4:16)) y dejarlos a su suerte contra el poder del pecado en esta vida (cf. Romanos 8:32) (caminar por fe (Col 2:6) conforme al Espiritu (Gal 5:16) no es ‘a su suerte‘. Dios nos invita a permanecer en El (Juan 15), a tomar su yugo (Mat 11:29), a caminar por fe (2 Cor 5:7), a caminar en la luz  como el es luz (1 Juan 5:1-7) pero jamás como condición para ser salvo sino para que por gracia nos libere del poder del pecado en nuestra vida aqui en la tierra)

 

La Santificación

Es por eso que la santificación es otra gran doctrina bíblica cuyos cimientos se ven socavados por la doctrina del no-señorío. La esencia del mensaje de la misma es que mientras que la justificación es un don gratuito de la gracia de Dios, la santificación es principalmente el trabajo propio del creyente – y por lo tanto opcional. (Si no es opcional, entonces porque la Biblia enseña en multiples lugar a no caminar conforme a la carne, sino conforme al Espiritu!! Hay dos opciones para el creyente (Gal 5:17), uno para muerte y el otro para vida abundante (Rom 8:12-13), una opcion es para libertad y la otra opcion para esclavitud (Gal 5:1), Una opcion es caminar por obras de la ley (Rom 7:9-10, Gal 5:4) y la otra opcion es caminar por gracia (Gal 5:18)) 

Pero la Escritura enseña que la santificación comienza en la conversión. El proceso de santificación práctica es puesto en marcha por obra regeneradora de Dios, cuando Él gentilmente da al pecador un nuevo corazón y un nuevo espíritu de obediencia (Ezequiel 11:19-20, 36:26-27, 2 Corintios 5:17) (el hecho de recibir una nueva naturaleza (nuevos deseos) no garantiza que caminemos perfectamente. Rom 7:14-18. Pues para ello también nos dió su Espiritu Santo. Gal 5:16, Rom 8:13). Así como la regeneración marca el inicio de la santificación (posicional pero no práctica), la glorificación indica su fin (la regeneración se completa cuando ya somos nueva criatura, pues ya tenemos vida. Efe 2:5. El requisito para Nicodemo según Juan 3 era nacer de nuevo). La santificación culmina en el momento en que vemos a Cristo y somos al instante conformados perfectamente a Su imagen (1 Juan 3:2, 1 Corintios 13:12). Mientras tanto, todos los verdaderos (??) creyentes son santificados (versículos para decir ‘todos’?? Solo los que caminan por fe son santificados)– conformados gradualmente  a la imagen de Cristo (1 Corintios 1:30, 2 Corintios 3:18, Romanos 8:29) (una cosa es decir en el momento, otra cosa es decir gradualmente). Los que permanecen sin cambios y en perpetua esclavitud al pecado no tienen verdadero conocimiento de Cristo (1 Juan 3:6 – (todo el que permanece (Juan 15) no peca. El creyente que no permanece entonces, por implicación, claramente peca).

La santificación es una obra de la gracia divina tanto como la justificación. Al presentar la santificación como una obra humana (la fe no es obra (Rom 4:5), sino concuerda con la gracia (Rom 4:16)) opcional, los defensores de la doctrina del no-señorío caen en realidad en el error de la salvación por obras que profesan reprobar (este argumento no se sostiene porque los defensores de la doctrina del no-señorio profesan que la salvación es inmediata y eterna el momento de creer. Más bien aqui claramente MacArthur demuestra que su concepto de salvación es basada en la santificación continua y niega los versículos que claramente demuestran al creyente que ya posee la vida eterna por el simple hecho de creer el Evangelio (Efe 1:13-14, Juan 5:24, 1 Juan 5:13, Juan 3:16)). Han convertido en una obra humana al menos a este aspecto de la salvación. (No, lo que demuestra es que lo bíblico no cabe en la filosofia de MacArthur (Col 2:8)). 

 

La Justificación por la Fe

La doctrina fundamental en el debate del señorío es la justificación por gracia mediante la fe sola (sola fide). La doctrina del no-señorío es una corrupción de sola fide. Los principales defensores de este punto de vista se equivocan porque tienden a hacer que la justificación sea prácticamente la única obra que Dios hace en la salvación; y omiten o minimizan las doctrinas de la regeneración (Tito 3:5 dice que la regeneración ya es un hecho pasado y no algo por suceder) y la santificación.

La justificación es un decreto forense – el veredicto legal de Dios que el pecador ha sido completamente perdonado; y le atribuye el mérito total de una justicia perfecta. La justificación debe distinguirse de la regeneración y la santificación, pero nunca puede separarse de ellas. No existe un pecador justificado que aún no sea regenerado o esté completamente consagrado. (eso es FALSO! La Biblia enseña que ya hemos sido salvos cuando fuims regenerados (Tito 3:5))

Esto no es para sugerir que somos justificados por nuestra santificación. Ni siquiera somos justificados «por» de nuestra fe. La fe es el instrumento de nuestra  justificación, no la base de ella. (eso es irrelevante si Dios tiene que otorgar la fe para creer)

La justicia de Cristo -no cualquier trabajo hecho por el creyente o realizado por Dios en el pecador- es el verdadero fundamento de nuestra justificación. En otras palabras, Dios nos da una posición de justos sólo por la perfecta justicia Él nos imputa. No somos justificados por ninguna justicia que alcanzamos en nuestra santificación (esto es un doble discurso y completamente contrario a lo que trató de decir en la sección sobre santificación). No somos justificados por la calidad de nuestra fe o la intensidad de nuestro arrepentimiento. Dios nos acepta sólo por el amor a Cristo (pero, si eso fue la condición entonces porque no se salvan todos ya que Dios amó a todo el mundo (Juan 3:16)). Debido a nuestra unión con Cristo, nos recibe como justos en Cristo. Por lo que somos justificados por lo que Cristo ha hecho por nosotros, no por lo que hacemos; y punto. (nuevamente contradicción a lo que ya supuestamente estableció como necesario en la santificación gradual y necesaria)

Y es sólo por la fe que nos aferramos a la promesa de la justificación. Eso es lo que quiere decir la Escritura cuando habla de ser «justificados por la fe» (Romanos 3:8; 5:1, Gálatas 2:16, 3:24). (Romanos 5:1 dice que ya somos justificados y estamos en paz con Dios)

Pero, como decían los reformadores, mientras que solo la fe justifica, la fe que justifica nunca está sola (entonces los reformadores se equivocaron evidentemente. Dicha sea de paso, los reformadores no establecieron la Iglesia. La iglesia fue establecida por Cristo y los Apostoles 1500 años antes y nos dejaron bien trazada la doctrina de la justificación en las Escrituras sin necesidad de depender del entendimiento de los reformadores). La fe genuina (otra presunción-fe genuina? ¿Hay versículos que enseñen que existe fe genuina?NO! es un invento de esta malisima teologia) inevitablemente produce buenas obras. Las obras son el fruto, no la raíz, de la fe. Y por lo tanto, la justificación está completa en el inicio mismo de la fe, antes que la fe produzca alguna obra (nuevamente, contradiccion a lo dicho previamente que las obras son necesarias para que sea fe verdadera). No se trata de un proceso como la santificación.

La mayoría de quienes han defendido el señorío de Cristo en la última década y media han trabajado diligentemente para hacer estas cosas claras y defender el principio de sola fide. (Sola fide es un termino usado por los reformadores. La Biblia si dice que la salvación es por medio de la fe solamente por su gracia solamente. Efe 2:8-9). Esto será cada vez más importante si el debate se reanima, porque hay una serie de tendencias teológicas en el horizonte que tienden a socavar el principio de sola fide. Estos incluyen la llamada «Nueva Perspectiva de Pablo», varios ataques recientes contra la doctrina de la imputación, el ecumenismo de estilo ECT y el resurgimiento de la oposición anabaptista a la doctrina de la justificación por fe solamente. Algunos de los que han ayudado a popularizar estas tendencias afirman que ellos también están simplemente luchando contra la «fe» superficial y la «gracia» barata del evangelicalismo moderno; pero en realidad destituyen el corazón del Evangelio cuando abandonan la doctrina de la justificación por la fe. (Por ello, dejemos de mirar lo que dicen los hombres y vamos al Texto). 

Los errores de la teología sin señorío no encuentran su origen en el principio de sola fide, sino que derivan de una soteriología incompleta, centrada en el hombre que se niega a ver nada más allá de la justificación (a no ser que los del señorio no creen ser salvos el momento de ser justificados y que necesitan permanecer si le han hecho realmente Señor de su vida). Al defender el Evangelio de esta doctrina (¿?), debemos tener cuidado de no cometer el error opuesto restando importancia o abandonando la doctrina de la justificación solo por la fe.

 

La Soberanía de Dios

Otra doctrina bajo ataque en el debate del señorío es la doctrina de la soberanía de Dios. La teología del no señorío no puede coexistir con los puntos de vista bíblicos de la elección, la predestinación y la presciencia divina (esto proviene de falsa enseñanza que distorciona lo que la Biblia enseña para filosofia humana pero no es el propósito de este artículo entrar en aclarar toda falsedad que se encuentra en el Calvinismo). En pocas palabras, usted no encontrará un calvinista que crea en la doctrina del sin señorío. (Pablo no era Calvinista entonces pero si recibió su mensaje directamente de Cristo)

Si la salvación es en realidad obra por completo de Dios, ¿cómo podía carecer totalmente de la gracia de la santificación? (esto presume que la gracia es una fuerza gnostica, illuminada por una falsa filosofia y no la realidad en Cristo) ¿Es la entrega (¿entrega o fe?) a Cristo realmente un trabajo humano o es la regeneración, con todos sus efectos, una obra  soberana de Dios? ¿Cómo puede un creyente, cuyo corazón ha sido renovado por la gracia divina, dejar de reverenciarse ante el señorío de Cristo? Como escribí en el capítulo 1 de El Evangelio según Jesucristo:

Debemos recordar sobre todo que la salvación es una obra soberana de Dios. (Si, lo establecio por medio de la fe en Cristo Jesus) Bíblicamente se define por lo que produce, no por lo que uno hace para obtenerla (versículos?? Esto es totalmente falso!). Las obras no son necesarias para obtener la salvación; pero la verdadera salvación efectuada por Dios no dejará de producir las buenas obras que son su fruto (ver Mat. 7:17) Mateo 7:17 no habla de los frutos de un creyente genuino, sino de falsos profeta (ver Mat 7:15). Nosotros somos obra de Dios. Ningún aspecto de la salvación se debe a obras humanas (Tito 3:5-7). Siendo así, la salvación no puede ser defectuosa en ninguna dimensión. “Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). Como parte de Su obra salvadora, Dios producirá (esto mas bien produce temor en incertitumbre el el creyente) arrepentimiento, fe (¿?), santificación, entrega, obediencia y, finalmente, glorificación. Puesto que Dios no depende de los esfuerzos humanos  para producir estos elementos, una experiencia que carezca de cualquiera de ellos no puede ser la obra salvadora de Dios (carece de enseñanza bíblica para sosternerse).

Una vez escuché un mensaje de S. Lewis Johnson criticando un libro de Zane Hodges en el que el Dr. Johnson llegó a la conclusión de que el error central subyacente en la doctrina del no-señorío no es más que la antigua herejía del semipelagianismo – la creencia de que la gracia salvadora no puede ser eficaz sin la cooperación preliminar del libre albedrío humano. (irrelevante)

El análisis del Dr. Johnson era correcto. La Escritura enseña que la gracia salvadora (ahora condicionamos gracia salvadora vs…la gracia que no salva?) de Dios es intrínsecamente eficaz. Todos los que el Padre ha elegido vendrán a Cristo (Juan 6:37). (Por medio de Cristo Dios trae a todos! Juan 12:32) Cada uno de ellos será llamado eficazmente (¿?), justificado, glorificado y perfectamente conformado a la imagen de Cristo (Romanos 8:29 -30). Ningún aspecto de la salvación puede fallar (sin embargo notese que la santificación no esta mencionada en Rom 8:29-30), porque ninguno de ellos gira en torno a la voluble voluntad del ser humano. Todo ello es el trabajo eficaz de un Dios soberano. Acepte esas verdades y no podrá aceptar la doctrina sin señorío. (mejor dicho el fatalismo Calvinista de la falsa gracia (1 Ped 5:12))

 

Otros puntos importantes de la doctrina

Cuando se detenga en el tema del señorío, también tendrá implicaciones de largo alcance para sus puntos de vista sobre la seguridad, la fe, el arrepentimiento, las recompensas eternas, la depravación humana, el papel de la ley moral y una serie de otras doctrinas fundamentales. Casi no hay aspecto de la soteriología que no se contamine por los errores de la doctrina del no-señorío. (El falso señorio da inseguridad en estos puntos pues depende del hacerle señor y no meramente la obra de Cristo y posesión por medio de la sencilla fe). 

Así que esto sigue siendo un tema de vital importancia y que los pastores no pueden permitirse ignorar. Si está indeciso en lo más mínimo sobre cuál es su postura en el debate del señorío, es necesario que estudie el tema con cuidado y llegue a conclusiones bíblicas (biblicas significa de lo que enseña la Biblia y no de los libros populares) sólidas al respecto. Aquí hay algunos libros que recomendamos, más allá de El Evangelio según Jesucristo: (si desea ser bíblico para salir del error, mejor estudiar la Biblia)

Esto es el tipo de enseñanza engañosa que pretendo siempre señalar el error. 
Este artículo habla más sobre el tema: ¿Por Qué Es Tan Popular la Salvación por el Señorío?

Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, 1 Corintios 2:12 LBLA