80. ¿Qué quiere decir 'Confesar' en Romanos 10:9-10?

9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

En los capítulos 3 y 4 de Romanos, el Apóstol Pablo establece más allá de cualquier duda que uno es justificado eternamente delante de Dios sólo en base de la fe sola en Cristo Jesús sólo. ¿Por qué, entonces, en el capítulo 10 dice que uno debe de confesar ‘que Jesús es el Señor’ para salvación?

Algunos puntos de vistas inaceptables

Una cantidad de explicaciones acerca de lo que Pablo quiere decir con confesar están en conflicto con su punto de vista de la justificación-salvación a través de la fe sola. Por ejemplo, si confesar quiere decir que una persona debe de hacer una declaración de fe audible u oral delante de otra persona o una congregación Cristiana, eso es añadirle algo a la fe sola. Lo mismo sería verdad si interpretamos confesión como un bautismo Cristiano o una conducta Cristiana. El asunto se complica más cuando uno interpreta ‘confesar al Señor Jesús’ como algún tipo de compromiso que convierte a Jesús como el Amo de toda la vida de uno. Esto verdaderamente contradice el regalo gratuito de la justificación a través de la fe sola.

La palabra misma

Es de mucha ayuda entender el significado de la palabra griega homologeo que es el origen de confesar. Las raíces homo y logeo significa lo mismo y hablar, o sea decir lo mismo o estar de acuerdo. Confesar quiere decir compartir la misma opinión o conceder o admitir que algo es verdad. No existe nada acerca de la palabra misma que demande una declaración pública u oral delante de otros. En Romanos, dos veces la confesión se hace delante de Dios (Ro. 14:11Ro. 15:9; compare su uso en 1 Juan 1:9).

El contexto

Pablo le está escribiendo principalmente a los judíos en Roma (Ro. 10:1-3), aunque esta verdad aplica a todas las personas (Ro. 10:411-13). Sus compatriotas judíos no era salvos eternamente, porque ellos habían rechazado la justicia de Cristo mientras ellos trataban de establecer la suya propia (Ro. 10:3). Los judíos necesitaban creer en Cristo Jesús como el Mesías; en otras palabras, ellos necesitaban confesarle a Él, admitir que sólo Jesús puede darles la justicia. Por lo tanto, confesar tiene la misma importancia que creer (compare como confesar se utiliza en 1 Juan 2:23; 4:2-3; 2 Juan 7). La confesión, así como la fe, se dirige hacia Dios, no hacia el hombre. La fe es el punto central en el contexto (Ro. 10:46111417). El intercambio que hace Pablo de confesar y creer en los versos 9-11 apunta a un significado similar, tal como creer e invocar en el nombre del Señor en los versos 11-13.

La cita de Deuteronomio

En los versos 6-8, Paul cita a Deuteronomio 30:12-14 para recordarles a los judíos que ellos ya lo han escuchado y tal vez hasta memorizado. Ellos no necesitan buscar la justicia de Dios extensamente. Estuvo y está disponible y está cerca – tan cerca como sus bocas y corazones. Todo lo que los judíos deben hacer para creer en Jesucristo es estar de acuerdo o admitir la verdad del testimonio de la justicia de Dios en el Mesías que se encuentra en el Antiguo Testamento. La boca y el corazón están conectados intrínsecamente (Mt. 12:34; Lucas 6:45) como se refleja en ambos en la cita de Deuteronomio y la forma en que lo utiliza Pablo.

‘confesar… que Jesús es el Señor’ simplemente quiere decir que Jesús es quien Dios dice que Él es, el Mesías y Salvador. La designación de ‘Señor’ en el verso 9 y en la cita de Joel 2:32 en el verso 13 traduce el nombre divino de YHWH, que tiene como principal significado la deidad. Hacer que su significado sea amo parece arbitrario, ya que la deidad de Jesús incluye muchos roles divinos (Creador, Juez, Sumo Sacerdote, etc.).

Una opinión alternativa

Existe otra opinión de este pasaje acerca de confesar que no contradice las enseñanzas de Pablo de la justificación a través de la fe sola. Esta opinión empieza con la premisa de que la ira de Dios que experimenta la humanidad (Ro. 1:18) es temporal y no incluye ira o condenación eternas. Romanos 10:9-13 explica cómo pueden los judíos escapar de la ira temporal de Dios reflejada por sus enemigos que los persiguen. Confesar al Señor Jesús e invocar en el nombre del Señor significa adherirse públicamente a la adoración de la comunidad de creyentes. Sin embargo, la promesa de la justicia de Dios y la salvación en el contexto de Romanos 10 no es exclusiva para los judíos (10:4, 11-13). Esta opinión también interpreta la salvación como meramente temporal y denota el uso de Pablo de Joel 2:32 en el verso 13 como una promesa de liberar de sus enemigos a Israel en los últimos días. Mientras esto es cierto, la liberación de sus enemigos en el futuro coincide con su liberación de condenación espiritual (Abd. 17; Zac. 12:1-10). Es posible que Pablo usara esto como un principio general de que todos los que invoquen (crean) a Dios para liberación (incluyendo salvación eterna) van a recibir una respuesta a su fe. Mientras que esta opinión es consistente con la salvación eterna como un regalo gratuito, no trata adecuadamente el contexto principal de la falta de justicia de Israel y cómo ellos la pueden obtener (Ro. 10:1-8).

Conclusión

Dado el énfasis del contexto acerca de la falta de fe de Israel para asegurar la justicia de Dios, confesar parece que se utiliza a la luz de Deuteronomio 30:12-14 para referirse a la necesidad de Israel (y de cualquiera) de estar de acuerdo con Dios de que la justificación sólo se obtiene a través del Mesías prometido, Cristo Jesús. Está disponible para los que admitan que Dios fue y es justo. Como Pablo enseñó anteriormente (capítulos 3-4), la justicia de Dios no viene por nuestro propio esfuerzo o por nada de lo que hagamos. Sólo viene a través de la fe en testimonio de Dios acerca del divino Salvador, Jesús.

Charlie Bing

Fundador del ministerio GraceLife.

El Dr. Bing tiene su Th.M. y Ph.D. de Dallas Theological Seminary. Fue pastor de la iglesia Burleson Bible Church en Texas por 19 años antes de transicionarse a su role actual de director del ministerio GraceLife. Ha servido como profesor adjunto de estudios biblicos en la universidad LeTouneau desde el año 1992 y fué presidente de la Free Grace Alliance.

Es autor de libros como Lordship Salvation: A Biblical Evaluation and Response y el libro traducido al espñol llamado  Simplemente por gracia.